Game Theory, geniales olvidados (Parte 1)

Escribir sobre un grupo como los Game Theory conlleva el riesgo de caer en lo superlativo: la discografía de la banda de Scott Miller (pensativo, en la foto) no muestra resquicios, las canciones deslumbran a pesar de cualquier resistencia por parte de oídos críticos y sus álbumes son de enmarcar. Vamos, que no me puedo explicar cómo no están en la primera fila de todos los manuales del pop. Archivando canciones para el especial Paisley Underground del podcast me adentré en el universo de un grupo con un catálogo paradigmático y que hoy en día es muy difícil de conseguir en formato Cd, así que os dejo  en esta primera entrega sus dos primeros discos, herederos de la mejor tradición de los sesenta y puente entre los arranques melódicos de Alex Chilton y las sonoridades cristalinas de gente como The Posies. Un auténtico festín.

Real Nighttime (1985)

El primer disco de los Game Theory tuvo como antecesores un par de EPs y una colaboración con Michael Quercio de The Three O´clock que se pueden encontrar en un recopilatorio de primeras grabaciones llamado Distortion of Glory. El caso es que “Real Nighttime” es un estupendo disco de esos que cojean en producción y que por aquella época se englobaban en lo que se llamaba College Rock. Los teclados de Nueva Ola están empastados de manera ingenua en unas composiciones que Miller espolvorea de melodías a lo Big Star sin olvidarse de los momentos menos ortodoxos de Brian Wilson. Cómo no en un disco primerizo, hay un par de versiones (mejorables), pero Real Nighttime es un prometedor anticipo de lo que vendría después.

Here comes everybody/24/Waltz the Halls Always/I mean it this time/Friend of the family/If and when it falls apart/Curse of the Frontierland/Rayon Drive/She´ll be a Verb/real Nighttime/You can´t have me/I turned her away/Any other hand/I want to hold your hand/Couldn´t I just tell you

Big Shot Chronicles (1986)

Tras el comienzo seguro pero a la vez titubeante que supuso el primer disco, Big Shot chronicles supuso sobre todo un cambio de banda y de sonido. La producción es mucho más redonda y el nuevo grupo de Miller se muestra desbordante  en las canciones más vigorosas, dejando auténticas gemas como “Erica´s word” o “Crash into June”. A lo largo del álbum destaca el equilibrio entre las canciones, entre el impulso adolescente y los caprichos anárquicos del primer disco y un nuevo panorama de melodías memorables. Simplemente, escuchad las canciones: Big Shot Chronicles no ha sufrido de ninguna manera el paso del tiempo y  merece de largo estar en el podio de las mejores entregas del  pop americano de  los años ochenta.

Here it is tomorrow/Where you going Northern/I´ve tried subtlety/Erica´s word/Make any vows/Regenisraen/Crash into June/Book of Millionaires/The only lesson learned/Too closely/Never mind/Like a girl Jesus/Girl with a guitar / Come home with me/Seattle/Linus and Lucy/Faithless

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